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Patio empedrado de una finca mallorquina al anochecer con dos stacks de sonido flanqueando una tarima de madera, muros de marés iluminados en ámbar y la sierra al fondo

Guía técnica

Sonido de Eventos
al Aire Libre

Cómo se organiza el sonido de un evento en exterior en Mallorca, contado por el equipo que monta los equipos: qué cambia respecto a un interior, qué sistema hace falta, cuánta corriente, y hasta dónde llega el ruido.

Actualizado agosto 2026 · 16 min de lectura · FØNØY Sound

Desde 2014 montamos sonido en Mallorca y la inmensa mayoría de lo que hacemos ocurre fuera: patios de possessió, olivares, terrazas de hotel, explanadas de bodega, cubiertas de barco, plazas de pueblo. En la isla el evento de interior es la excepción. Y sin embargo, casi todo el material que se lee sobre sonido —y buena parte de la intuición del cliente— está pensado para salas.

La confusión más común es tratar el exterior como «un interior sin paredes». No lo es. Es un problema distinto, con reglas distintas, en el que las cosas que en una sala te ayudan —las reflexiones, la envolvente, la contención del nivel— desaparecen, y aparecen otras que dentro no existen: el viento, la humedad, el rocío, la refracción térmica de madrugada, la ausencia total de límite físico para el ruido y una normativa que se aplica sobre la casa del vecino, no sobre tu parcela.

Esta guía recoge lo que hemos aprendido resolviendo eso, en el orden en que aparece cuando preparas un evento: primero por qué fuera suena distinto, después qué sistema necesitas, dónde se coloca, cómo se alimenta, cómo se microfonea y hasta dónde puedes llegar legalmente. Si todavía estás eligiendo el espacio, la guía de lugares para eventos en Mallorca va antes que esta; y si ya sabes qué vas a contratar, la guía de tipos de fiesta y espectáculo explica qué exige cada formato musical por detrás.

01 — El punto de partida

Por qué fuera suena distinto

Caja de sonido profesional sobre trípode en mitad de un campo mallorquín al anochecer, sin ninguna superficie cercana que devuelva sonido

En una sala, el sonido que llega al público es la suma de dos cosas: lo que sale directo de la caja y lo que rebota en paredes, techo y suelo. Ese segundo componente hace mucho trabajo gratis. Rellena el fondo de la sala, da sensación de cuerpo y permite que un equipo modesto parezca suficiente. Al aire libre ese regalo no existe: solo tienes el sonido directo, y el sonido directo se comporta según una regla implacable.

Cada vez que doblas la distancia a la caja, el nivel cae unos 6 dB. Si a diez metros del escenario tienes un nivel cómodo, a veinte metros has perdido la mitad de la sensación de volumen y a cuarenta metros estás en otro evento. En una sala esa caída es mucho menor porque la reverberación sostiene el nivel en el fondo. Fuera, el fondo se queda sin nada. Por eso el error clásico —poner dos cajas en un extremo del jardín y confiar— produce siempre el mismo resultado: los que están delante se van porque suena demasiado alto, y los que están detrás no oyen.

Lo que se pierde

Las reflexiones, la envolvente y la contención del nivel. Sin paredes no hay refuerzo gratuito y no hay nada que impida que el sonido siga viajando kilómetro y medio hacia la casa del vecino.

Lo que se gana

Inteligibilidad. Sin reverberación, la palabra se entiende mucho mejor que en un patio de piedra cerrado, y el riesgo de realimentación con micrófonos abiertos baja de forma notable.

A eso se suman tres fenómenos que dentro no aparecen. El primero es la absorción del aire: la humedad y la distancia se comen las frecuencias altas, así que a treinta o cuarenta metros el sonido llega apagado aunque tenga nivel. Se compensa con un poco de brillo extra en las cajas lejanas, no subiendo el volumen general. El segundo es el viento, que no solo mete ruido en los micrófonos: como sopla más rápido en altura que a ras de suelo, curva el frente de onda. A favor del viento el sonido llega más lejos de lo previsto; en contra, se levanta por encima de las cabezas del público y desaparece.

El tercero es el que más problemas da y casi nadie tiene en cuenta: la inversión térmica nocturna. De día el suelo está caliente y el aire de arriba más frío, y el sonido tiende a curvarse hacia arriba. De madrugada ocurre lo contrario —el suelo se enfría antes que el aire— y el sonido se refracta hacia abajo, rebota contra el terreno y viaja mucho más lejos. Es el motivo físico de que el mismo nivel que a las diez de la noche no molestaba a nadie, a las dos de la mañana se oiga en un pueblo entero.

Tip Mallorca

El suelo importa más de lo que parece. Un patio de marés o una explanada de albero reflejan y ayudan; un jardín de césped alto y un olivar con tierra suelta absorben una barbaridad, sobre todo en las frecuencias medias donde vive la voz. La misma configuración que en una era empedrada suena sobrada, en un olivar del Pla se queda corta. Cuando hacemos visita técnica, la superficie del suelo se anota igual que la potencia disponible.

Cada tipo de espacio de la isla tiene su propio comportamiento: lo desglosamos venue a venue en la guía de lugares para eventos en Mallorca.

02 — Dimensionar bien

Qué sistema PA según el evento

Tres tamaños de sistema PA alineados sobre grava ante un muro de piedra mallorquín: columna portátil, stack de caja sobre subgrave y line array colgado de torre elevadora

La pregunta que más nos llega es «¿cuántos vatios necesito?». Es la pregunta equivocada. Los vatios describen lo que consume un amplificador, no lo que se oye a treinta metros. Un sistema de 5.000 W mal orientado cubre peor que uno de 2.000 W bien colocado. Lo que hay que dimensionar es otra cosa: qué nivel quieres en el punto más alejado del público, cuánta superficie hay que cubrir y cuánto margen te queda por encima del nivel medio previsto.

Ese margen —el headroom— es el parámetro que separa un sistema que suena bien de uno que suena forzado. Trabajamos siempre con entre 6 y 10 dB por encima del nivel medio de la fiesta. Un sistema que llega justo al nivel deseado ya está comprimiendo y distorsionando en los picos, y eso se percibe como cansancio mucho antes de percibirse como distorsión: la gente no dice «suena mal», dice «me duele la cabeza» y se aparta de la pista.

Sistema portátil o de columna

Hasta 60–80 personas en cóctel, ceremonia o música de fondo. Dos columnas con subgrave integrado o dos cajas compactas sobre trípode. Montaje por debajo de una hora, cabe en un rincón y funciona con una toma doméstica. Su límite es real: en cuanto aparece pista de baile con graves, se queda corto y empieza a sonar duro.

Stack punto a punto

De 80 a 250 personas. Dos cajas de doce o quince pulgadas apiladas sobre dos subgraves, o sobre pértiga si el sub va al suelo. Es el caballo de batalla de las fincas mallorquinas: cubre bien una pista de hasta unos veinte metros de fondo, se monta en dos horas y medias y admite ampliación con cajas de apoyo.

Line array

Por encima de 250–300 personas, o siempre que haya que cubrir más de treinta metros de profundidad. Lo que aporta no es potencia bruta sino control vertical: la caída de nivel con la distancia es mucho más suave y se puede dirigir la energía al público y no al cielo ni a las fachadas. Exige torre elevadora o truss, lastre y bastante más tiempo de montaje.

Cajas de refuerzo con retardo

La alternativa inteligente a subir el volumen en el escenario. Dos cajas pequeñas a mitad de recorrido, retrasadas unos 3 ms por metro de distancia respecto al sistema principal, igualan el nivel en el fondo sin castigar a los de delante. En jardines largos y estrechos —muy frecuentes en la isla— resuelven el problema mejor que cualquier upgrade de potencia.

Tip Mallorca

En finca, el factor que decide el sistema casi nunca es el aforo: es la forma de la parcela y dónde está la casa del vecino. Hemos montado eventos de 300 personas con un stack modesto porque la pista era compacta y estaba protegida por un muro, y eventos de 120 en los que hizo falta repartir en cuatro puntos porque la gente estaba desperdigada en tres terrazas a distinta altura. Antes de dimensionar hay que ver el sitio, y verlo a la hora a la que se va a usar.

Todo el catálogo de sistemas con el que trabajamos está en alquiler de equipos de sonido en Mallorca, y las producciones de mayor formato en conciertos y festivales.

03 — Dónde va cada caja

Distribución y orientación

Vista elevada del patio de una finca mallorquina montado para un evento nocturno, con las cajas principales junto a la tarima y dos cajas de apoyo repartidas hacia la zona de mesas

La colocación es la decisión más barata y la que más cambia el resultado. No cuesta dinero y suele valer más que duplicar el equipo. La regla que aplicamos en cualquier exterior es sencilla: repartir en varios puntos a nivel moderado antes que concentrar todo en un punto a nivel alto. Cuatro cajas pequeñas alrededor de una zona de cóctel suenan infinitamente mejor —y molestan mucho menos fuera del recinto— que dos cajas grandes gritando desde un extremo.

La altura es el segundo parámetro. El eje de la caja tiene que quedar por encima de las cabezas del público, en la práctica entre 2,2 y 2,5 metros como mínimo cuando la gente está de pie. Una caja a la altura del pecho consigue dos cosas malas a la vez: los cuerpos de las primeras filas absorben la mayor parte de las medias y agudos, y los de delante reciben un nivel muy superior al de los de detrás. Cuando el público está sentado en mesas, el criterio cambia y conviene bajar y repartir más.

Apunta al fondo, no al centro

La caja se orienta hacia la última fila de público. Los de delante ya reciben nivel de sobra por proximidad; si además les apuntas directamente, tienes que subir todo el sistema para que el fondo llegue y la primera fila acaba insoportable.

Nada apuntando fuera del recinto

La orientación es la primera herramienta de control de ruido, muy por delante del limitador. Girar el escenario cuarenta y cinco grados para que el eje principal no mire hacia el camino del vecino puede valer más que bajar tres decibelios en la mesa.

Cuando la zona a cubrir supera los treinta metros de profundidad entra en juego el retardo. El sonido viaja a unos 343 metros por segundo, es decir unos 3 milisegundos por metro. Si colocas cajas de apoyo a veinte metros del escenario, hay que retrasarlas unos 58 milisegundos para que su sonido coincida con el que llega del sistema principal. Sin ese retardo se produce un eco perfectamente audible y la inteligibilidad empeora en lugar de mejorar. Es un ajuste de dos minutos con cualquier procesador moderno y es la diferencia entre un refuerzo que funciona y uno que estorba.

Por último, hay que pensar en zonas y no en «el sonido del evento». Un evento al aire libre normalmente tiene tres: la zona de bienvenida y cóctel, donde la música es fondo y la gente habla; la zona de cena, donde el nivel tiene que permitir conversar sin levantar la voz en ninguna mesa; y la pista, que es la única que necesita nivel de verdad. Tratarlas con el mismo sistema y el mismo volumen es el motivo por el que en tantas cenas al aire libre la gente acaba gritando.

Tip Mallorca

Los muros de piedra seca de las fincas son mucho más útiles de lo que parecen. Un muro de un metro y medio no detiene los graves, pero sí bloquea buena parte de las frecuencias medias y agudas hacia el otro lado, que son las que hacen que el vecino identifique «música» en lugar de «un ruido de fondo». Colocar el sistema de forma que la parcela colindante quede detrás de un muro, y no en línea recta con el eje de las cajas, es una decisión de cinco minutos con efecto real sobre las quejas.

04 — Lo que llega al vecino

Subgraves y vecindario

Fila de cuatro subgraves profesionales apoyados en el suelo delante de una tarima exterior en una finca mallorquina de noche, con cableado protegido y un caserío iluminado a lo lejos

Los subgraves merecen sección propia porque son, con diferencia, la parte del sistema que genera conflictos. La razón es física: las frecuencias bajas tienen longitudes de onda de varios metros y se comportan de forma prácticamente omnidireccional. Un subgrave convencional radia hacia atrás casi la misma energía que hacia delante. Dicho de otro modo: la mitad del grave que estás pagando se va derecho hacia lo que haya detrás del escenario, que en Mallorca suele ser exactamente la casa que no quieres molestar.

Además, el grave es lo único que sobrevive a la distancia. A trescientos metros el vecino no oye la voz ni los agudos —el aire y los obstáculos se los han comido—, pero sigue oyendo el bombo con total claridad, como un golpeteo sordo. Ese golpeteo es el causante de casi todas las quejas y de casi todas las denuncias. Bajar el volumen general del sistema no lo arregla proporcionalmente; lo que hay que hacer es tratar el grave aparte.

Subgrave apilado bajo la caja

La configuración estándar y la más rápida de montar: un sub a cada lado con la caja encima. Cobertura correcta, cero control de directividad. Es lo razonable en fincas aisladas sin vecinos próximos.

Array central de subgraves

Todos los subs juntos en el centro, delante del escenario. Mejora mucho la uniformidad del grave en la pista —desaparecen las zonas donde el bajo se cancela— a cambio de estrechar la cobertura a los laterales. Es la opción por defecto en pistas de baile compactas.

Configuración cardioide

Dos subs orientados al frente y uno girado 180°, con inversión de polaridad y un retardo ajustado. Las ondas se suman hacia delante y se cancelan hacia atrás: del orden de 12 a 15 dB menos de energía trasera. Cuesta media hora más de montaje y es la mejor herramienta que existe para eventos con vivienda detrás del escenario.

Acoplamiento con el suelo

Un sub apoyado directamente en suelo firme gana en torno a 6 dB gratis respecto a uno elevado. Lo que nunca hay que hacer es ponerlo sobre una tarima hueca: la estructura resuena, transmite vibración a todo el escenario y el grave se vuelve confuso.

Hay un detalle más que se olvida: la alineación temporal entre subgraves y cajas. Si el sub está en el suelo y la caja a dos metros y medio sobre una pértiga, el sonido de ambos no llega al público en el mismo instante, y en la zona de cruce —normalmente entre 80 y 120 Hz— se producen cancelaciones que se perciben como un grave flojo justo donde debería haber pegada. Se corrige con unos milisegundos de retardo en el procesador. Es un ajuste que no cuesta nada y que muchos montajes rápidos se saltan.

Tip Mallorca

En parcelas del Pla y del Raiguer, donde las fincas suelen tener una vivienda de guarda o una casa colindante a doscientos o trescientos metros, la combinación que nos ha funcionado siempre es cardioide más orientación: subs cardioides con la espalda hacia la vivienda y el escenario girado para que el eje principal apunte al interior de la parcela. Con eso hemos podido mantener un nivel de fiesta correcto hasta la hora de corte sin una sola llamada. Lo que no funciona es dejarlo para las doce y media, cuando ya hay gente bailando y mover un sub significa parar la música.

05 — Lo que para un evento entero

Potencia eléctrica y generador

Generador insonorizado sobre grava detrás de un muro de piedra seca en una finca mallorquina de noche, con manguera eléctrica protegida por pasacables y un cuadro de distribución

La electricidad es el punto de fallo número uno de los eventos al aire libre. No el equipo, no el técnico: la corriente. Y casi siempre por la misma razón: nadie preguntó a tiempo cuánta había, y el catering, la iluminación y el sonido acabaron compartiendo un cuadro dimensionado para una casa.

Los dos datos que hay que pedir por escrito a la finca son cuántos amperios da el cuadro disponible y si la acometida es monofásica o trifásica. Un cuadro de 25 amperios monofásicos son unos 5,5 kW teóricos; con los hornos y las cámaras del catering enchufados, lo que queda para sonido y luz es poco y además inestable. Una acometida trifásica de 25 A por fase cambia por completo el escenario, porque permite repartir cargas: sonido en una fase, iluminación en otra, catering en la tercera.

Consumo real de un evento medio

Un montaje de sonido e iluminación para 150–200 personas en finca se mueve, en consumo real y sostenido, entre 3 y 5 kW. Los picos son muy superiores al valor medio: los amplificadores tiran mucho más en los transitorios de grave que en régimen continuo, y ese pico es el que dispara los magnetotérmicos.

Cómo se dimensiona el grupo

Al 60–70 % de su potencia nominal, nunca al límite. Un generador trabajando al 95 % mete ruido eléctrico en el audio, no absorbe el arranque de un motor y se para en el peor momento. Es más barato un grupo sobrado que una noche a oscuras.

Si hay generador, su ubicación es una decisión acústica, no logística. Un grupo insonorizado moderno ronda los 65 dBA a siete metros, lo que no molesta en una explanada pero sí arruina una ceremonia si está a veinte metros. La regla que aplicamos: mínimo treinta o cuarenta metros de la zona de invitados, detrás de un muro o una masa vegetal densa, y a sotavento del viento dominante de la tarde para que el ruido y el olor a gasoil no entren en el recinto. Y siempre sobre superficie firme: la grava suelta transmite vibración y el grupo se hunde con las horas.

Después está el reparto. Sonido e iluminación deben ir en circuitos separados, porque el dimmerado y las cabezas móviles inyectan ruido en la línea que aparece luego como zumbido en el sistema. Y todo el montaje debe tener un único punto de tierra: cuando parte del equipo está enchufado al cuadro de la casa y otra parte al generador, aparece un bucle de masa y con él un zumbido de 50 Hz que no se quita tocando la mesa. Es uno de los fallos más frecuentes y uno de los más fáciles de evitar si se planifica el reparto antes de tirar el primer cable.

Tip Mallorca

Combustible para toda la noche más un treinta por ciento, y comprobado por alguien del equipo, no por teléfono. Repostar un grupo a las tres de la mañana con la fiesta en marcha es posible, pero implica parar. Y en fincas alejadas del interior de la isla, a esa hora no hay gasolinera abierta cerca. Lo mismo aplica a la reserva de cable: llevamos siempre un veinte por ciento más de manguera de la calculada, porque el recorrido real nunca es la línea recta que se ve en el plano.

El consumo del apartado de luz —cabezas móviles, LED, uplighting— lo desglosamos en la guía de tipos de iluminación para eventos.

06 — Viento, humedad y salitre

Microfonía al aire libre

Micrófono dinámico con paravientos de espuma densa sobre pie de jirafa en un olivar mallorquín a la hora dorada, con la hierba seca movida por la brisa

Al aire libre, el enemigo del micrófono no es el volumen: es el aire en movimiento. Una brisa de quince kilómetros por hora —lo normal en cualquier terraza mallorquina a media tarde— basta para convertir la voz del oficiante en un soplido grave e ininteligible. Y a diferencia de casi todos los demás problemas de esta guía, este no se arregla en la mesa: cuando el ruido de viento ya está en la cápsula, no hay ecualización que lo salve.

Por eso el criterio en exterior es sistemáticamente más conservador que en sala. Paravientos de espuma densa en absolutamente todos los micrófonos, sin excepciones, aunque el día esté en calma a la hora de montar. En primera línea de costa, donde el embat es constante, paravientos peludo. Y preferencia clara por micrófonos dinámicos y cardioides cerrados frente a condensadores: el condensador captará mejor el matiz de un violín, pero en un acantilado con brisa captará sobre todo el acantilado.

Diadema antes que solapa

Para el oficiante de una ceremonia al aire libre, la diadema gana siempre. La solapa está a treinta centímetros de la boca, capta viento directo, roza con la ropa y obliga a subir tanta ganancia que el resto del entorno entra con ella. La diadema mantiene distancia constante a la boca y permite trabajar con mucha menos ganancia.

Coordinación de frecuencias en el sitio

La banda UHF de los inalámbricos está saturada en Mallorca en temporada alta: en un radio de dos kilómetros puede haber tres eventos más funcionando. El escaneo se hace en el venue el día del montaje, no en el almacén la semana anterior. Y la antena tiene que ver el micrófono: un muro de marés de sesenta centímetros es opaco para el enlace.

Humedad, rocío y salitre

El rocío de madrugada condensa sobre cápsulas y conectores y degrada la señal antes de romper nada. Los micrófonos que no se usan hasta tarde se quedan en su caja hasta el momento; los que quedan montados van tapados entre bloques. En costa, además, el salitre ataca contactos y mallas: revisión y limpieza después de cada evento junto al mar.

Cable, pilas y recorridos

Baterías nuevas para cada evento, no recargadas «que aún les queda». Cableado XLR con holgura suficiente para que nadie tire de un conector, pasacables de goma en todo cruce de paso y ningún cable atravesando la pista de baile ni la zona de servicio del catering.

Tip Mallorca

El embat —el viento térmico de tarde— es predecible y conviene usarlo a favor. Entra desde el mar aproximadamente entre la una y las seis de la tarde y afecta de lleno a las ceremonias de las cinco o las seis, que es justo la franja más habitual. Cuando hacemos la prueba del sistema de ceremonia, la hacemos a esa misma hora del día y no por la mañana: el resultado a las once de la mañana no dice nada sobre lo que va a pasar a las seis de la tarde.

07 — Lo que oyen los músicos

Monitores y retornos en exterior

Dos monitores de suelo negros orientados hacia el borde de una tarima de madera al aire libre en una finca mallorquina de noche, con el cableado recogido y luz ámbar cenital

Los monitores son la parte del sistema que más sufre al salir a la intemperie, y es la que menos suele presupuestarse. La causa es la misma que en el resto de la guía: dentro de un local, el músico se oye a sí mismo por reflexión —el sonido rebota en la pared del fondo y vuelve—; fuera no vuelve nada. Un cantante que en su local de ensayo se oye perfectamente con un monitor, en una tarima al aire libre de una finca no se oye en absoluto.

La consecuencia práctica es que en exterior hay que dar más monitor del que el músico cree necesitar, y que la mezcla de monitores deja de ser un accesorio para convertirse en la mitad del trabajo del técnico. Cuando la banda no se oye, se desajusta el tempo, el cantante fuerza y sube el nivel de escenario, y el nivel de escenario acaba contaminando la mezcla de sala. El público percibe eso como «la banda suena sucia», pero el origen está en los retornos.

Monitores de suelo

Lo estándar y lo más rápido: una vía por músico o por pareja de músicos, orientados a la posición real y no al centro de la tarima. En exterior necesitan más nivel que dentro, y ese nivel se escapa hacia el público y hacia fuera del recinto: hay que contarlo en el balance de ruido.

Sistemas in-ear

Resuelven el problema de raíz: el músico oye lo que necesita sin aportar un decibelio al recinto. Es la mejor opción en eventos con límite de ruido estricto. A cambio aíslan del ambiente —hay músicos a los que les cuesta— y exigen coordinación de frecuencias igual que los micrófonos inalámbricos.

Hay una ventaja del exterior que conviene aprovechar: el riesgo de realimentación es sensiblemente menor. Sin paredes que devuelvan el sonido al micrófono, se puede trabajar con más ganancia antes de que el sistema empiece a acoplar. Eso da margen para dar el nivel de monitor que hace falta sin recurrir a filtros agresivos que dejan la voz sin cuerpo.

El último punto es de coordinación y no de audio: la distancia. En un exterior amplio, la mesa de control puede estar a treinta o cuarenta metros del escenario, con público, mesas y catering en medio. Gritar no es una opción y hacer señas tampoco. Cualquier montaje con banda necesita un canal de comunicación entre el escenario y el control —intercom o, como mínimo, un talkback y un acuerdo previo de señales— porque el momento en que hace falta es siempre el peor momento posible.

Tip Mallorca

En eventos con limitador acústico, los monitores son el gasto de decibelios más silencioso del presupuesto: nadie los cuenta y suman igual. Hemos visto montajes en los que el limitador saltaba con la banda tocando a un nivel de sala moderado, simplemente porque el escenario estaba gritando por detrás. Cuando el corte está ajustado, pasar la banda a in-ear es la medida que más margen recupera sin tocar la mezcla que oye el público.

08 — Dos problemas distintos

Ceremonia y fiesta: dos sistemas

Ceremonia al aire libre montada en un olivar mallorquín a la hora dorada, con sillas de madera vacías, un arco floral y dos cajas de sonido pequeñas y discretas repartidas a los lados

Uno de los malentendidos más caros en presupuestos de exterior es dar por hecho que el equipo de la fiesta sirve para la ceremonia. Casi nunca sirve, y no por una cuestión de tamaño sino porque resuelven problemas opuestos. La ceremonia necesita que veinte minutos de palabra hablada se entiendan perfectamente a nivel bajo, con el público a pocos metros. La fiesta necesita nivel, grave y control desde un punto concentrado. Son dos diseños distintos.

Además, en Mallorca están casi siempre en zonas distintas de la parcela: la ceremonia en el olivar, el mirador o el punto con mejores vistas —que suele ser también el más expuesto al viento— y la fiesta en el patio o la explanada protegida. Entre una y otra hay que trasladar equipo con los invitados ya dentro, y ese traslado ocurre durante el cóctel. Por eso el cóctel no es una pausa para el equipo técnico: es la hora en la que se desmonta la ceremonia, se termina de afinar la fiesta y se prueba lo que no se pudo probar antes.

Sistema de ceremonia

Dos cajas pequeñas repartidas a los lados y adelantadas respecto al oficiante, sin subgraves, a nivel bajo. Micrófono de diadema para quien oficia, uno de mano o de pie para las lecturas y una entrada estéreo para la música. Objetivo único: inteligibilidad. Nada de lo que se ve tiene que competir con la escena.

Autonomía eléctrica

En un olivar o un mirador casi nunca hay una toma cerca. O se tira línea provisional con la debida protección, o se monta con sistema alimentado por batería. Nosotros llevamos siempre respaldo de batería para la ceremonia aunque haya corriente: es el único momento del evento que no admite una segunda toma.

Sistema de fiesta

Stack o line array según aforo, subgraves orientados, monitor de cabina o de escenario, e iluminación de pista coordinada desde el mismo puesto. Aquí sí manda el nivel, y aquí es donde se aplica todo lo de las secciones anteriores.

Lo que sí se comparte

La mesa, el cableado troncal, los inalámbricos y el técnico. Por eso tener un único proveedor para ceremonia, cóctel, cena y fiesta sale más barato que contratarlos por separado: se comparte infraestructura y se comparte responsabilidad sobre los tiempos.

Tip Mallorca

El conflicto de agenda clásico es la prueba de sonido de la fiesta contra la ceremonia. Si hay banda, la prueba necesita el recinto vacío y una hora larga; si la ceremonia es a las seis y los invitados llegan a las cinco y media, la prueba tiene que estar hecha a las cuatro, lo que obliga a tener el sistema de fiesta montado a media tarde y a coordinar con el catering, que a esa hora está ocupando el mismo espacio. Es una conversación que hay que tener con el wedding planner semanas antes, no el mismo día.

Así trabajamos el ciclo completo en producción técnica para bodas en Mallorca.

09 — El límite real

Normativa de ruido en Baleares

Sonómetro sobre trípode en el borde de la terraza de una finca mallorquina de noche, apuntando hacia la zona de fiesta iluminada en ámbar, con una vivienda vecina al fondo

Aquí conviene ser claro con el orden de las cosas, porque el cliente casi siempre lo tiene invertido. Lo que decide hasta qué hora y a qué nivel puede sonar tu evento no es la ley autonómica en abstracto: es, en este orden, la licencia de actividad del venue, después la ordenanza municipal del ayuntamiento correspondiente y, como marco general, la normativa balear. La licencia puede ser —y a menudo es— más restrictiva que la ordenanza. Ninguna de las tres se negocia el día del evento.

Marco autonómico

La Ley 1/2007, de 16 de marzo, contra la contaminación acústica de las Illes Balears es la norma de referencia en el archipiélago. Establece el régimen general de protección frente al ruido, las zonas acústicas y el reparto de competencias, y habilita a los ayuntamientos a desarrollar sus propias ordenanzas.

Ordenanza municipal

Es donde están los números que de verdad te afectan: valores límite de inmisión, horarios y régimen de autorizaciones para actividades al aire libre. Varía de un municipio a otro, y en la isla hay diferencias notables entre un ayuntamiento costero con mucha actividad y uno del interior. Palma, Calvià, Andratx, Pollença o Manacor no tienen el mismo articulado.

Periodos día, tarde y noche

La normativa acústica divide el día en tres periodos con límites distintos, y el nocturno es siempre el más estricto. En la mayoría de municipios mallorquines el periodo nocturno arranca a las 23:00 y se prolonga hasta las 07:00. Ese salto de las once de la noche es el que decide el diseño de la segunda mitad del evento.

Dónde se mide

El punto que cuenta no es tu pista de baile: es la fachada o el interior de la vivienda afectada. Un nivel perfectamente razonable en la parcela puede incumplir en el dormitorio del vecino, y al revés. Por eso la orientación y el tratamiento del grave valen más que cualquier discusión sobre el volumen del DJ.

Limitador-registrador

Muchos venues con licencia de eventos tienen instalado un limitador-registrador acústico que corta o atenúa la señal al superar un umbral y deja registro de lo ocurrido. Si el venue tiene uno, hay que conocer su umbral y su punto de conexión antes de diseñar el sistema: condiciona el formato musical, la posición del escenario y hasta la elección entre monitores y in-ear.

La consecuencia práctica de todo esto es una sola pregunta, y hay que hacerla por escrito y antes de firmar nada: ¿qué dice exactamente la licencia de este venue sobre música amplificada en exterior, con qué horario y con qué límite? La respuesta cambia el presupuesto y a veces cambia el formato entero del evento. Un espacio con corte a la una a nivel bajo y otro con corte a las tres sin limitador no admiten la misma fiesta, por mucho que ambos se anuncien como «finca para bodas».

Nota

Esta sección es una orientación técnica basada en nuestra experiencia de producción, no asesoramiento jurídico. Los valores límite, horarios y requisitos de autorización los fija la ordenanza municipal vigente en cada ayuntamiento y la licencia concreta del espacio, y cambian con el tiempo. Antes de cerrar el programa de un evento conviene verificarlos con el venue y, si hace falta, con el propio ayuntamiento.

10 — Antes de subir un cable

Checklist técnica pre-evento

Puesto de control de sonido al aire libre en una finca mallorquina a última hora de la tarde: mesa digital sobre flight case bajo una carpa, tablet y cables recogidos

Esta es la lista que llevamos a la visita técnica. No es exhaustiva, pero cubre lo que en doce años nos ha causado el noventa por ciento de los sustos. Si estás organizando un evento al aire libre y contratas a otro proveedor, sirve igual: son las preguntas que un equipo serio debería poder responderte antes de pasarte un presupuesto cerrado.

01 · Potencia y punto de conexión

Amperios disponibles, monofásico o trifásico, ubicación física del cuadro, estado de la protección diferencial y qué otros proveedores van a colgar de ahí. Foto del cuadro incluida.

02 · Licencia, horario y limitador

Hora de corte de música amplificada, existencia y umbral del limitador, y si hay diferencia entre música en exterior e interior. Por escrito, del venue.

03 · Vecindario y orientación

Qué viviendas hay en un radio de quinientos metros, en qué dirección, y qué obstáculos naturales o construidos existen entre ellas y la pista. Determina hacia dónde mira el escenario.

04 · Acceso y descarga

Anchura del camino, si entra furgón o hay que trasladar en carro, distancia real desde el punto de descarga hasta el escenario y si ese recorrido tiene escalones, grava suelta o césped.

05 · Superficie y nivelación

De qué es el suelo donde van cajas, subs y torres, si está nivelado y si aguanta el peso. Grava suelta y césped blando obligan a placas de reparto bajo las patas.

06 · Zonas y timing

Dónde ocurre cada bloque —bienvenida, ceremonia, cena, fiesta—, a qué hora, y qué traslados de equipo implica. Cruzado con la agenda del catering y del resto de proveedores.

07 · Meteorología y plan B

Viento dominante a la hora del evento, alternativa cubierta identificada con corriente propia, y una hora límite acordada para decidir el plan B. Sin hora límite acordada, la decisión se toma tarde y mal.

08 · Protección del equipo

Techo para cualquier posición de control, fundas para las cajas hasta el arranque, nada de electrónica apoyada directamente en el suelo y previsión de rocío de madrugada aunque el parte esté despejado.

09 · Interlocutor y repuestos

Un contacto del venue localizable durante todo el evento —con el número apuntado, no «pregunta por el encargado»— y el juego de repuestos crítico: micro inalámbrico, cable de red, manguera, baterías y un canal de mesa libre.

Tip Mallorca

La visita técnica hay que hacerla a la hora del evento, no cuando le viene bien a la agenda. Una finca a las once de la mañana es un sitio en calma, con buena luz y sin viento; esa misma finca a las siete de la tarde puede tener embat de veinte kilómetros por hora entrando por el lado del olivar y el sol de cara justo donde va la cabina. Hemos cambiado la ubicación del escenario en más de un evento simplemente por volver a la hora correcta.

La decisión

Cómo se dimensiona por aforo

Punto de partida orientativo para un exterior mallorquín con pista de baile. La forma de la parcela y la distancia al vecino pueden mover cualquiera de estas filas un escalón arriba o abajo.

Hasta 50 · cóctel o ceremonia

Sistema: dos columnas o cajas compactas repartidas

Subgraves: no necesarios

Electricidad: toma doméstica y respaldo de batería

50–120 · fiesta privada

Sistema: stack de dos vías sobre pértiga

Subgraves: dos apilados o array central

Electricidad: cuadro de finca con línea propia para audio

120–250 · boda en finca

Sistema: stack de quince pulgadas más apoyo en cóctel y cena

Subgraves: dos a cuatro, cardioide si hay vivienda detrás

Electricidad: trifásico repartido o generador

250–500 · corporativo o gala

Sistema: line array corto o stack con cajas de retardo

Subgraves: array central de cuatro a seis

Electricidad: generador insonorizado al 60–70 %

500+ · concierto o festival

Sistema: line array con torres y líneas de retardo

Subgraves: array con directividad diseñada

Electricidad: generador dedicado a audio

La forma de la parcela decide más que el número de invitados

Nuestro ángulo

El sonido de exterior se diseña en el sitio

Casi todo lo que hemos contado en esta guía tiene el mismo origen: en exterior, el diseño no se puede hacer desde un catálogo. La misma lista de equipo que en un patio empedrado de Sencelles suena sobrada, en un olivar de Alaró se queda corta y en una terraza de Deià te pone en conflicto con el vecino a las once y media. La variable no es el material, es el sitio, la hora y quién vive alrededor.

Por eso trabajamos con visita técnica siempre que el evento es en exterior, y a la hora en la que se va a celebrar. En esa visita se resuelve lo que después no tiene arreglo: dónde apunta el escenario, cuánta corriente hay de verdad, por dónde entra el viento a las seis de la tarde, qué se oye desde la finca de al lado y qué dice la licencia del venue. Media hora ahí ahorra la conversación incómoda del día del evento, que siempre es la misma: «esto no se puede hacer aquí».

Es la forma de trabajar que aplicamos desde 2014 en todo nuestro alquiler de equipos de sonido e iluminación y en la producción técnica integral: un único interlocutor para sonido, luz, electricidad y coordinación con el resto de proveedores, y técnico presencial durante todo el evento.

Preguntas frecuentes

Sobre sonido en exteriores

¿Cuánta potencia de sonido necesito para un evento al aire libre?
La potencia en vatios es el peor indicador posible, porque no dice nada sobre cobertura. Lo que hay que dimensionar es el nivel que quieres en el punto más lejano del público y el margen que necesitas por encima. Como referencia práctica en finca mallorquina: hasta 60–80 personas en cóctel, un sistema de columnas o dos cajas compactas; de 80 a 250 personas con pista de baile, dos tops de doce o quince pulgadas sobre dos subgraves; por encima de 250 personas o cuando hay más de 30 metros de profundidad, línea array o cajas de refuerzo con retardo. Y siempre entre 6 y 10 dB de margen sobre el nivel medio previsto: un sistema al límite suena mal antes de sonar alto.
¿Hace falta generador o basta con la corriente de la finca?
Depende de dos datos que hay que pedir por escrito: cuántos amperios da el cuadro disponible y si es monofásico o trifásico. Un cuadro de 25 A monofásicos son unos 5,5 kW teóricos, y de ahí ya está comiendo el catering con sus hornos y cámaras. Para un evento de hasta unas 150 personas con sonido y luz moderada, un cuadro trifásico de la finca en buen estado suele bastar. A partir de ahí, o si hay cabezas móviles, foodtrucks o cocina eléctrica, generador. La regla que aplicamos es dimensionar el grupo al 60–70 % de su potencia nominal: un generador trabajando al límite mete ruido eléctrico en el audio y se para cuando arranca un motor.
¿Hasta qué hora se puede tener música en una finca de Mallorca?
No hay una hora única para toda la isla. El marco autonómico es la Ley 1/2007 de protección contra la contaminación acústica de las Illes Balears, pero los horarios y los valores límite concretos los fija la ordenanza municipal de cada ayuntamiento, y por encima de todo eso manda la licencia de actividad del venue, que puede ser más restrictiva que la ordenanza. En la práctica, el periodo nocturno arranca a las 23:00 en la mayoría de municipios y muchas fincas tienen la música amplificada limitada entre la 01:00 y las 03:00. La única respuesta fiable es pedir a la finca por escrito qué dice su licencia antes de cerrar el programa de la noche.
¿Qué pasa si hace viento el día del evento?
El viento hace tres cosas: mete ruido de soplo en los micrófonos, curva el frente de onda —a favor del viento el sonido llega más lejos y en contra se levanta por encima del público— y convierte cualquier estructura elevada en un problema de seguridad. Lo que hacemos nosotros es paravientos de espuma densa en toda la microfonía de exterior, bajar el punto de montaje de las cajas cuando el embat de tarde aprieta, lastrar trípodes y torres siempre, y tener un criterio previo de a partir de qué velocidad se desmonta la parte elevada. En la costa mallorquina el viento térmico de tarde es predecible: entra entre las 13:00 y las 18:00 y afecta de lleno a las ceremonias.
¿Se puede usar el mismo equipo para la ceremonia y para la fiesta?
El mismo equipo casi nunca, porque no resuelven el mismo problema. La ceremonia necesita inteligibilidad de palabra a nivel bajo, repartida y cerca de los invitados, sin subgraves; la fiesta necesita nivel, graves y control desde un punto concentrado. Además suelen estar en zonas distintas de la parcela. Lo que sí se comparte es la mesa, el cableado troncal y el técnico. En la práctica montamos dos sistemas y usamos el cóctel para trasladar lo que se pueda reutilizar: por eso el cóctel es una hora de trabajo real para el equipo técnico, no una pausa.
¿Cómo evito molestar a los vecinos con los graves?
Las bajas frecuencias son prácticamente omnidireccionales: un subgrave radia hacia atrás casi tanto como hacia delante, y eso es lo que llega a la casa de al lado cuando ya no se distingue la melodía. Se ataca en este orden: primero la orientación —girar el escenario para que la espalda del sistema mire al lado más protegido de la parcela—, después la configuración cardioide de subgraves, que consigue del orden de 12 a 15 dB menos de energía hacia atrás, después el reparto en varios puntos a nivel bajo en lugar de un único punto muy alto, y solo al final el limitador. Además, de madrugada la inversión térmica refracta el sonido hacia el suelo y lo lleva mucho más lejos que a las diez de la noche: el mismo nivel molesta más a las dos.
¿Qué pasa si llueve en un evento al aire libre?
El plan B se decide en la visita técnica, no el día del evento. Lo que pedimos siempre es una alternativa cubierta identificada, con corriente propia y accesible sin desmontar medio sistema, y una hora límite para tomar la decisión. En verano mallorquín la lluvia es rara, pero el rocío de madrugada no: condensa sobre platos, pantallas y conectores y ha dejado más equipos fuera de servicio que las tormentas. Por eso cualquier posición de control al aire libre —cabina, mesa, FOH— va con techo aunque el parte esté despejado, y los amplificadores y el cuadro eléctrico nunca se colocan directamente sobre el suelo.

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